La
iluminación del absurdo es seguramente el mejor
destino de la literatura y en estos textos de Carlos
Vitale -que alternan la
sustancia narrativa con la reflexiva, los pequeños
relatos y los chispazos aforísticos- el
suicida descortés, el náufrago que flota sobre una
puerta, los nadadores que se entrenan para una
travesía sin destino, la amistad basada en el mutuo
desconocimiento, el teléfono que solo suena cuando
no estamos… reflejan, o simbolizan, esa realidad sin
sentido que solo ciertas rutinas laborales y
comerciales se empeñan en ofrecernos como
racionalmente ordenada. José María Merino
Y
luego viene lo mejor, el hilo que une a estos
relatos y los convierte en uno solo: el humor, el
resquicio socarrón e inteligente por donde observa
el autor la vida y la forma como obliga al lector a
hacer lo mismo. Winston Manrique (El País,
“Babelia”)
Carlos Vitale nació en 1953 en Buenos
Aires (Argentina). Es licenciado en Filología
hispánica y Filología italiana. Reside en Barcelona
desde 1981.
Unidad de lugar
(Candaya, 2004) recoge su obra poética
completa, formada por: Códigos (1981),
Noción de realidad (1987), Confabulaciones
(1992) y Autorretratos (2001).
Ha traducido a numerosos poetas
italianos y catalanes, entre otros: Joan Brossa,
Dino Campana, Giuseppe Ungaretti, Sergio Corazzini,
Umberto Saba, Sandro Penna, Eugenio Montale (Premio
de Traducción Ángel Crespo, 2006), etc.
La primera versión de Descortesía
del suicida (1997) recibió el Premio de
Narrativa Breve Villa de Chiva. Esta edición de
Candaya, que incorpora 24 nuevos textos, reúne la
narrativa de Carlos Vitale hasta la actualidad.
Algunos micro-relatos de Descortesía del suicida.
Dosier
de prensa
(PDF)
Dosier
de prensa (Word)